10 REGLAS BÁSICAS DE CONVIVENCIA

send from InstaText(Free iPhone_iPad App) A lo largo de mi vida, me he topado con muchas situaciones en donde me he sentido juzgada y muchas otras, en donde yo he juzgado sin conocer, sin saber, sólo por lo que veo, por como luce, por lo que escucho, por lo que me dicen. En muchas ocasiones me he dejado llevar  por la primera impresión, la cual desde mi perspectiva, no siempre es la mejor.

No sé si les ha pasado, pero típico que conoces a alguien justo cuando no era su mejor día, te contesta mal  y entonces, tú te haces una historia alrededor y decides que esa persona no te cae bien, la próxima vez que te la topas, activas tu caparazón, te pones a la defensiva y tal vez esa persona ni se dio cuenta de qué cara traía aquella ocasión, pero tú lo recuerdas perfecto y entonces qué pasa, la posibilidad de conocer a alguien nuevo, que tal vez podría ser un gran amigo se frustró. Les suena?

Bueno y ni qué decir con el tema pareja, de esas veces que te presentan a alguien y los estereotipos que nos vende la sociedad los tenemos tan arraigados que a pesar de que nos la pasamos bien, reímos sin control y tenemos cosas en común, pesa más el “si pero…” es muy hippie, está gordo, es muy fea, es más joven que yo, no tiene un buen trabajo,  el coche que trae es una carcacha, gana menos que yo, le sigo?, no exagero, todo esto son comentarios de gente cercana a mi sobre algún prospecto. A mi incluso me pasó con mi novio, ambos teníamos esa barrera de “me gusta, pero…” él es muy hippie, ella es muy fresa, por suerte nos dimos la oportunidad de ver más allá y hoy estamos juntos y muy felices.

En el tema laboral, la cosa se pone aún peor. Cuántas veces no han rechazado a un candidato por cómo luce, por tener tatuajes, piercings, por ser gay o los han contratado porque están guapos, vienen de una universidad privada, en lugar de ver más allá, y analizar sus capacidades, sus habilidades, sus conocimientos. Y ya no le sigo, porque es un tema que da para hablar más.

En esta ocasión queremos enfocarnos al cómo controlar nuestra mente prejuiciosa, esa que a pesar de que vivimos en un mundo donde hay más espacios y medios para relacionarnos, para comunicarnos, seguimos sin evolucionar. Aún nos fijamos en las diferencias, nos gusta hacer grupos selectos, dividirnos, guardamos resentimientos que muchas veces no entendemos o no son nuestros, lo peor es que esto se convierte en agresiones, violencia, odio y hasta en guerras. A la conclusión que llegué, es que tal vez si todos siguiéramos algunas reglas básicas, no habría pretextos para las guerras, para generar odio, para guardar resentimientos; todos nos daríamos la oportunidad de aprender y conocer otras historias, otras personas, pero lo más importante nos ayudaría a tener compasión y amor por nuestros prójimos, independientemente de quién sea, qué haga, cómo luzca o si son o no cercanos a nosotros. Así que aquí va mi propuesta…

REGLAS BÁSICAS DE CONVIVENCIA

1. “El respeto al derecho ajeno es la paz” dice Benito Juarez.

Sin respeto no puede existir nada, es la base de las relaciones y por ende de la convivencia. Respeto significa ser tolerante con el otro, aceptar que todas las personas somos únicas y por ende distintas una de otras, pero no por eso somos más o menos que nadie. Se trata de aceptar las diferencias estemos o no de acuerdo con ellas. Date un respiro y reflexiona en qué momentos, o con qué personas eres intolerante y analiza el por qué eso ayudará a conocerte mejor y a reconciliarte con ellos.

2. Enfoca tu atención

La mayoría de las veces en las que sentimos tanta aversión hacia una persona o situación, es porque estamos poniendo demasiada atención en el exterior, a los demás. Cuando eso suceda, trata de ver hacia adentro, analizando qué es lo que esa persona o circunstancia hace que te sientas molesto, incómodo. Ir a tu centro hará que enfoques tu atención en lo importante, tú. De esa manera dejarás que la energía negativa que estas generando hacia la otra persona se desvanezca y tú además de ganar paz mental, habrás logrado entender mejor qué está pasando en tu interior focalizando tu energía a resolverlo.

3. Se impecable con las palabras.

Dice Don Miguel Ruiz en sus “4 acuerdos”. Que hay que ser impecables con nuestras palabras. Y esto quiere decir, ser íntegro, cuidar lo que dices y te dices. No sé si lo sepas pero las palabras tienen energía propia y nos afectan positiva o negativamente. El Dr. Masaru Emoto, realizó un estudio sobre el poder de las palabras en el agua. Y demostró que cuando uno se expresa de manera negativa afectas las moléculas formándose cristales horribles, mientras que si te expresas de manera positiva, el impacto en las moléculas del agua es realmente hermoso. El ser humano principalmente tiene 70% de agua en su cuerpo, así que imagínate lo que ocasionas cada vez que te expresas de manera negativa de una persona o para no ir más lejos cuando te lo haces a ti. Ser consciente de esto, hará que tengas mayor cuidado de qué palabras utilizas y como las usas, ya que la intención con que las dices también lleva energía. (Si quieres investigar más al respecto http://www.masaru-emoto.net/)

4. Antes de hablar: Observa, Escucha, Piensa,

Las palabras no se las lleva el viento, cuando dices algo afectas a las otras personas de manera positiva o negativa. Antes de emitir un comentario, observa, ve más allá de lo que es evidente a simple vista. Escucha atento, ¿Cuántas veces te están platicando algo y antes de que terminen interrumpes?. Nos pasa casi siempre y es muy común creer que pensemos que ya sabemos lo que nos quieren decir, que queramos decir lo que pensamos o sentimos, o compartir nuestra experiencia sobre ese tema. Muchas veces por no esperar a que la gente  termine de hablar, damos consejos no pedidos o peor aún mal interpretamos y creamos un conflicto. Por último piensa si lo que vas a decir es algo que construye, aporta, motiva o apoya.

Hace no mucho solía tener una “amistad” que me hizo “una confesión” que hasta la fecha sigo sin comprender cuál era el propósito, está de más decir que me lastimó profundamente y entonces entendí que de haber sido un verdadero amigo jamás me habría dicho lo que me dijo. Preferí no continuar con la amistad. Aguas con lo que dicen, cómo lo dicen y por qué lo dicen.

5. Aprende a guardar silencio.

Dicen por ahí que “Eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que dejas escapar”. Es increíble como no sabemos apreciar el silencio. Tenemos la falsa creencia de que si estamos en compañía a fuerza tenemos que hablar. Y no sólo eso, nos creemos con el derecho de opinar sobre la vida de otros (por más que el otro nos la comparta), de aconsejar sin que nos lo soliciten, de escupir lo que sentimos sin pensar en las consecuencias de lo que estamos diciendo. Así como las palabras tienen energía, la acción de pronunciar palabras también y más allá de eso, el problema no es que se malgaste, sino que lo hacemos muchas veces para juzgar, criticar, hablar de los demás o hacer daño creyendo que estamos ayudando. Si no te piden consejo, no lo des. Siempre habla desde tu experiencia. Si tienes algo que decir, piensa primero si es algo que pueda apoyar a la otra persona a ser mejor, de lo contrario mantén la boca cerrada. No se trata de mentir o ser falso, se trata de ser lo suficientemente inteligente para saber compartir lo que haga ser mejor al otro de manera constructiva. Evita hablar cuando estés inmerso en emociones negativas.

6. No juzgues.

Es muy fácil guiarnos por nuestros sentidos y por los estándares que la sociedad ha impuesto sobre el bien y el mal. La realidad es que no existe el bien y el mal, todo tiene que ver con percepción y quizá algo que para mi está muy mal para otro no lo sea. Juzgar a una persona o situación sólo demuestra que eres de esas personas que sólo se conforman con lo superficial.

Una manera que a mi en lo personal me ha ayudado mucho a evitar en lo posible hacer juicios de valor, etiquetar y dejarme llevar por estereotipos es ir más allá de lo que estoy percibiendo. No es fácil, pero acá va el método probado y comprobado. Imagina que esa persona que estas juzgando por ser “gorda” “fea”, “naca”, “nerd”, “ñoña”, “creída”, “hueca”, “bonita”, “inteligente”, “carismática” (si porque seamos honestos juzgamos a diestra y siniestra); tienen sentimientos como tú, problemas, deseos de ser mejores, de amar y ser amados, de tener calidad de vida, de adquirir lo mismo que tú etc. Cuando ves más allá de una simple característica, la compasión se apodera de ti y como por arte de magia tu percepción cambia. No pierdes nada intentándolo.

7. No des nada por supuesto.

Suponer es inventar, es mentirte a ti mismo, es querer ver lo que quieres ver y no necesariamente lo que es. Hacerte historias lo único que va a ocasionar es generarte sufrimiento, perturbaciones mentales como dirían los de mi clase de Budismo. Cuántas historias de amor conocen que terminaron, amistades que se perdieron, parejas que pudieron ser y no fueron, familias separadas, sólo porque fue más fácil suponer que preguntar, porque fue más fácil quedarse con un pedazo de la historia que escucharla completa. Como dice Miguel Ruiz. Si dudas, aclara. Si sospechas, pregunta. No te quedes con la incertidumbre, ni con una sola parte de la historia.

8. No te lo tomes personal

Muchas veces te vas a encontrar con gente que dice o hace cosas que te pueden hacer sentir mal, llorar o enfadar y lo más lógico es que nos enganchemos dándoles el poder para lastimarnos. Entender que todo lo que puedan decir o hacer, en realidad es una proyección de su propia realidad a mi me ha ayudado a no caer en su juego, a buscar ser en lo medida de lo posible compasiva con esas personas.

Al final, se trata de tener presente que sólo pueden afectarnos si nosotros se lo permitimos, nosotros les damos ese poder.

9. Suelta tus prejuicios

Esa predisposición a emitir juicios sin experiencia previa, alimentada por nuestras creencias sobre como son las cosas o deberían de ser, es la principal barrera para poder conocer gente nueva, para vivir nuevas experiencias, para ser tolerante, para ser respetuoso, para convivir y relacionarnos con los demás.

Dice Buda que los juicios son perturbaciones mentales, son nubes tormentosas que no permiten que nuestra mente esté en paz, en la medida que hagamos el ejercicio de ver a las demás personas como nuestra propia madre, es decir seres humanos, con sentimientos, con problemas, con deseos, sueños como nosotros, podremos sentir amor por ellos y podremos eliminar el velo que no nos permitía vernos como iguales.

10. Haz el bien, sin mirar a quién.

Y por último, pero no menos importante. Imagina que todas las personas que te rodean, las conozcas o no, son como pequeñas velas. Que tú tienes el poder de apagar o encender con tus acciones, con tus palabras. Este es un ejercicio que te aseguro hará que te sientas muy bien contigo mismo y que además tendrá un impacto positivo en las demás personas.

Un poco largo, pero esperó que sí llegaste hasta el final algo de lo aquí planteado te haya hecho sentido y lo practiques, nada me daría más gusto que conocer historias de éxito sobre estas reglas. Como siempre, MUCHAS GRACIAS por leerme.

Si les interesa saber más sobre los libros de Don Miguel Ruiz “Los 4 Acuerdos” o “El quinto Acuerdo” acá va un link donde los pueden descargar gratis:

Los Cuatro Acuerdos: http://www.nuevagaia.com/ebooks/Los_4_Acuerdos_Miguel_Ruiz.pdf

Acá va un documental sobre Masaru Emoto y el poder de las palabras en el agua.

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