AMIGAS O CLONES: QUÉ HAY DETRÁS DE ESAS AMIGAS QUE TE COPIAN EN TODO

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Puede que María Felix, tenga razón al decir que “Una mujer original no es la que no copia, sino la que nadie puede imitar”, quizá la culpa no sea de quién imita, sino de no ser lo suficientemente originales como para que no te puedan copiar. Sin embargo, siempre me he preguntado por qué querer ser alguien más?.

Mi papá solía decirme que la gente que te copia, lo hace porque te admira y que debía sentirme orgullosa por lo que despertaba en otras niñas. Eso fue hace ya algunos ayeres, cuando estaba entrando a la adolescencia. Con toda franqueza, debo decir que con el paso del tiempo, aún no he podido superar ese “trauma” y pareciera que por no haberlo resuelto en su momento, sigo tropezando con la misma piedra.

En un intento por tratar de comprender qué es lo que me sucede, surge esta inquietud por generar una teoría que me ayude a resolver mi conflicto con estas personas faltas de identidad.

Verán todo comenzó con una amistad con la que crecí desde que tenía cuatro años, ella un año menor que yo, vecinas, compañeras del colegio, nuestros padres grandes amigos. Era lógico que todo el tiempo anduviéramos para todos lados juntas. Parecía que la amistad trascendería, sin embargo conforme fuimos creciendo se volvió una pesadilla. Debo decir a su favor que la mala influencia fue de su madre, quién la orilló a copiar todo lo que hacía, que si estaba en cuadro de honor, ella también, que si yo hacía atletismo, ella también, comenzó a ser mi clon en la vestimenta, le gustaban los mismos chavos que a mi, quería todo lo que yo tenía. Se convirtió en una competencia absurda por ver quién era más inteligente, más bonita, tenía mejor cuerpo, pfff!!! lo recuerdo y me dan escalofríos.

Creí que nunca más iba tener esa misma sensación, pero me equivoqué. La vida me puso una vez más a prueba, pero con diferente persona. Esta vez desde que la conocí sentí un rechazo absoluto.  Sin comprender bien por qué, algo me daba muy mala espina, me obligué a convivir con ella buscando ver más allá de lo superficial. Por un momento abrí mi corazón creyendo que sólo a través de generar lazos de confianza iba a lograr derrumbar mis prejuicios y establecer una relación de amistad con ella. A la primera oportunidad que tuvo, me demostró que mi sexto sentido nunca se equivoca. No sólo quiso entrometerse en mi trabajo, sino que al confiarle información privilegiada (personal) , buscó al chavo con el que estaba saliendo con insistencia, comenzó a vestirse como yo y sutilmente se acercó a mis amigas más cercanas. Obviamente mi reacción fue de sorpresa, de desconcierto, pero sobre todo me sentí profundamente herida. No entendía porque si era una chava guapa, inteligente y con muchas virtudes, buscaba parecerse a mi. Por suerte me di cuenta a tiempo y me alejé.

Si les digo que me ha vuelto a pasar, ya es para darme un zape no?. Pues si, esta vez no lo vi venir. Confié ciegamente en esta persona al poco tiempo de conocerla y realmente llegué a apreciarla tanto que duele mucho darme cuenta que se está convirtiendo en un clon, que repite todo lo que digo, que ya adoptó varios de mis modismos, que de la nada le atraen muchos de los hobbies a los que me dedico y bueno mi relación con mi novio es algo que le conflictúa no sé si porque quisiera andar con él o porque no ha podido copiar esa parte.

Estoy segura que no soy la única que ha tenido este tipo de experiencias, a poco no les ha pasado que repite cosas que le contaste y las utiliza sin que entienda su significado, utiliza palabras y frases que te inventaste o que dices cotidianamente, o ahora de la nada le gustan cosas que antes ni pelaba, se viste cada vez más parecido a ti y hasta busca llamar la atención de tu pareja o del chavo que te gusta por mencionar algunos ejemplos. (Me leo y me siento reviviendo mi adolescencia).

En mi investigación sobre el tema, me encontré que hay cientos de post en Internet quejándose de alguna amiga(o) que los copia y las preguntas son las mismas que me hago yo ¿por qué son así?, ¿cómo se convive con este tipo de amistades?, ¿qué se puede hacer al respecto?.

Una de las hipótesis que leí (me pareció justa en la medida en que somos lo que criticamos) es que el problema no es de ellos, sino de nosotros y representa un miedo tremendo a no ser lo suficientemente buenos o ser reconocidos como únicos y especiales. Coincido en que definitivamente el tema no es de ellos, sino de nosotros, pero seguro ellos también tienen sus issues no?

Otra teoría que coincide en hablar del miedo como motor, afirma que éste inhibe la iniciativa. Asimismo, describe a este tipo de personas como internamente pobres, vacías espiritualmente, que buscan en el exterior eso que los llene. Y asegura que la gente que tiene miedo imita a aquellos a los que se apega. Y entonces me hizo sentido que el miedo fuera el motor de ambos comportamientos, tanto de enojo por sentir que no están logrando ser diferentes y por el otro un miedo a sentir que no son nadie.

Qué fuerte no?

Sin embargo existe otra explicación desde el punto de vista científico y sociológico. Gabriel Tarde un criminólogo y sociólogo francés expone en su “Teoría de la Imitación” que los seres humanos lo hacemos por aparentar lo que anhelamos ser y es por eso que tratamos de reflejar nuestros deseos del querer ser basados en un prototipo o ideología para ser socialmente aceptados. Al final todos imitamos consciente o inconscientemente. De hecho, las investigaciones sobre moléculas espejo respaldan esta teoría y explican el poder de la imitación como un mecanismo que ocurre automáticamente en nuestro cerebro sin darnos cuenta.

En conclusión, somos seres humanos que biológicamente existimos por la imitación de las células. Como seres sociales buscamos ser aceptados pero sobre todo pertenecer y eso implica ser diferentes pero iguales. La frustración y el enojo que algunos sentimos al identificar a otras personas teniendo ciertos comportamientos iguales a los nuestros, no es más que ego, apego a las cosas que hacemos, decimos, descubrimos, sentimos, conocimos, y que falsamente creemos que nos pertenecen. Pero al final, nada nos pertenece, estamos de paso en esta vida, así que por qué pasarla mal por esas nimiedades?.

Más importante aún es ser compasivo con estas personas, al final están librando la batalla más dura e importante de su vida, el reconocerse com seres únicos e irrepetibles. Al final mi papá tenía razón, debo sentirme halagada por esa distinción y dejar de ver en las personas diferencias, respetar el proceso en el que están y enfocarme en lo mío. (Y hablando del tema, por si lo desean les recomiendo “10 Reglas Básicas de Convivencia”

https://onmaiwey.wordpress.com/2014/03/01/10reglasbasicasdeconvivencia/)

Así que a todas esas maestras que en diferentes momentos han aparecido para que yo aprendiera esta lección GRACIAS.

Aquí algunas referencias sobre la teoría de Gabriel Grande y las moléculas espejo por si quisieran saber más al respecto.

http://www.infoamerica.org/teoria/tarde1.htm

http://www.redesparalaciencia.com/2644/redes/2010/redes-56-mentes-conectadas-sin-brujeria

10 REGLAS BÁSICAS DE CONVIVENCIA

send from InstaText(Free iPhone_iPad App) A lo largo de mi vida, me he topado con muchas situaciones en donde me he sentido juzgada y muchas otras, en donde yo he juzgado sin conocer, sin saber, sólo por lo que veo, por como luce, por lo que escucho, por lo que me dicen. En muchas ocasiones me he dejado llevar  por la primera impresión, la cual desde mi perspectiva, no siempre es la mejor.

No sé si les ha pasado, pero típico que conoces a alguien justo cuando no era su mejor día, te contesta mal  y entonces, tú te haces una historia alrededor y decides que esa persona no te cae bien, la próxima vez que te la topas, activas tu caparazón, te pones a la defensiva y tal vez esa persona ni se dio cuenta de qué cara traía aquella ocasión, pero tú lo recuerdas perfecto y entonces qué pasa, la posibilidad de conocer a alguien nuevo, que tal vez podría ser un gran amigo se frustró. Les suena?

Bueno y ni qué decir con el tema pareja, de esas veces que te presentan a alguien y los estereotipos que nos vende la sociedad los tenemos tan arraigados que a pesar de que nos la pasamos bien, reímos sin control y tenemos cosas en común, pesa más el “si pero…” es muy hippie, está gordo, es muy fea, es más joven que yo, no tiene un buen trabajo,  el coche que trae es una carcacha, gana menos que yo, le sigo?, no exagero, todo esto son comentarios de gente cercana a mi sobre algún prospecto. A mi incluso me pasó con mi novio, ambos teníamos esa barrera de “me gusta, pero…” él es muy hippie, ella es muy fresa, por suerte nos dimos la oportunidad de ver más allá y hoy estamos juntos y muy felices.

En el tema laboral, la cosa se pone aún peor. Cuántas veces no han rechazado a un candidato por cómo luce, por tener tatuajes, piercings, por ser gay o los han contratado porque están guapos, vienen de una universidad privada, en lugar de ver más allá, y analizar sus capacidades, sus habilidades, sus conocimientos. Y ya no le sigo, porque es un tema que da para hablar más.

En esta ocasión queremos enfocarnos al cómo controlar nuestra mente prejuiciosa, esa que a pesar de que vivimos en un mundo donde hay más espacios y medios para relacionarnos, para comunicarnos, seguimos sin evolucionar. Aún nos fijamos en las diferencias, nos gusta hacer grupos selectos, dividirnos, guardamos resentimientos que muchas veces no entendemos o no son nuestros, lo peor es que esto se convierte en agresiones, violencia, odio y hasta en guerras. A la conclusión que llegué, es que tal vez si todos siguiéramos algunas reglas básicas, no habría pretextos para las guerras, para generar odio, para guardar resentimientos; todos nos daríamos la oportunidad de aprender y conocer otras historias, otras personas, pero lo más importante nos ayudaría a tener compasión y amor por nuestros prójimos, independientemente de quién sea, qué haga, cómo luzca o si son o no cercanos a nosotros. Así que aquí va mi propuesta…

REGLAS BÁSICAS DE CONVIVENCIA

1. “El respeto al derecho ajeno es la paz” dice Benito Juarez.

Sin respeto no puede existir nada, es la base de las relaciones y por ende de la convivencia. Respeto significa ser tolerante con el otro, aceptar que todas las personas somos únicas y por ende distintas una de otras, pero no por eso somos más o menos que nadie. Se trata de aceptar las diferencias estemos o no de acuerdo con ellas. Date un respiro y reflexiona en qué momentos, o con qué personas eres intolerante y analiza el por qué eso ayudará a conocerte mejor y a reconciliarte con ellos.

2. Enfoca tu atención

La mayoría de las veces en las que sentimos tanta aversión hacia una persona o situación, es porque estamos poniendo demasiada atención en el exterior, a los demás. Cuando eso suceda, trata de ver hacia adentro, analizando qué es lo que esa persona o circunstancia hace que te sientas molesto, incómodo. Ir a tu centro hará que enfoques tu atención en lo importante, tú. De esa manera dejarás que la energía negativa que estas generando hacia la otra persona se desvanezca y tú además de ganar paz mental, habrás logrado entender mejor qué está pasando en tu interior focalizando tu energía a resolverlo.

3. Se impecable con las palabras.

Dice Don Miguel Ruiz en sus “4 acuerdos”. Que hay que ser impecables con nuestras palabras. Y esto quiere decir, ser íntegro, cuidar lo que dices y te dices. No sé si lo sepas pero las palabras tienen energía propia y nos afectan positiva o negativamente. El Dr. Masaru Emoto, realizó un estudio sobre el poder de las palabras en el agua. Y demostró que cuando uno se expresa de manera negativa afectas las moléculas formándose cristales horribles, mientras que si te expresas de manera positiva, el impacto en las moléculas del agua es realmente hermoso. El ser humano principalmente tiene 70% de agua en su cuerpo, así que imagínate lo que ocasionas cada vez que te expresas de manera negativa de una persona o para no ir más lejos cuando te lo haces a ti. Ser consciente de esto, hará que tengas mayor cuidado de qué palabras utilizas y como las usas, ya que la intención con que las dices también lleva energía. (Si quieres investigar más al respecto http://www.masaru-emoto.net/)

4. Antes de hablar: Observa, Escucha, Piensa,

Las palabras no se las lleva el viento, cuando dices algo afectas a las otras personas de manera positiva o negativa. Antes de emitir un comentario, observa, ve más allá de lo que es evidente a simple vista. Escucha atento, ¿Cuántas veces te están platicando algo y antes de que terminen interrumpes?. Nos pasa casi siempre y es muy común creer que pensemos que ya sabemos lo que nos quieren decir, que queramos decir lo que pensamos o sentimos, o compartir nuestra experiencia sobre ese tema. Muchas veces por no esperar a que la gente  termine de hablar, damos consejos no pedidos o peor aún mal interpretamos y creamos un conflicto. Por último piensa si lo que vas a decir es algo que construye, aporta, motiva o apoya.

Hace no mucho solía tener una “amistad” que me hizo “una confesión” que hasta la fecha sigo sin comprender cuál era el propósito, está de más decir que me lastimó profundamente y entonces entendí que de haber sido un verdadero amigo jamás me habría dicho lo que me dijo. Preferí no continuar con la amistad. Aguas con lo que dicen, cómo lo dicen y por qué lo dicen.

5. Aprende a guardar silencio.

Dicen por ahí que “Eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que dejas escapar”. Es increíble como no sabemos apreciar el silencio. Tenemos la falsa creencia de que si estamos en compañía a fuerza tenemos que hablar. Y no sólo eso, nos creemos con el derecho de opinar sobre la vida de otros (por más que el otro nos la comparta), de aconsejar sin que nos lo soliciten, de escupir lo que sentimos sin pensar en las consecuencias de lo que estamos diciendo. Así como las palabras tienen energía, la acción de pronunciar palabras también y más allá de eso, el problema no es que se malgaste, sino que lo hacemos muchas veces para juzgar, criticar, hablar de los demás o hacer daño creyendo que estamos ayudando. Si no te piden consejo, no lo des. Siempre habla desde tu experiencia. Si tienes algo que decir, piensa primero si es algo que pueda apoyar a la otra persona a ser mejor, de lo contrario mantén la boca cerrada. No se trata de mentir o ser falso, se trata de ser lo suficientemente inteligente para saber compartir lo que haga ser mejor al otro de manera constructiva. Evita hablar cuando estés inmerso en emociones negativas.

6. No juzgues.

Es muy fácil guiarnos por nuestros sentidos y por los estándares que la sociedad ha impuesto sobre el bien y el mal. La realidad es que no existe el bien y el mal, todo tiene que ver con percepción y quizá algo que para mi está muy mal para otro no lo sea. Juzgar a una persona o situación sólo demuestra que eres de esas personas que sólo se conforman con lo superficial.

Una manera que a mi en lo personal me ha ayudado mucho a evitar en lo posible hacer juicios de valor, etiquetar y dejarme llevar por estereotipos es ir más allá de lo que estoy percibiendo. No es fácil, pero acá va el método probado y comprobado. Imagina que esa persona que estas juzgando por ser “gorda” “fea”, “naca”, “nerd”, “ñoña”, “creída”, “hueca”, “bonita”, “inteligente”, “carismática” (si porque seamos honestos juzgamos a diestra y siniestra); tienen sentimientos como tú, problemas, deseos de ser mejores, de amar y ser amados, de tener calidad de vida, de adquirir lo mismo que tú etc. Cuando ves más allá de una simple característica, la compasión se apodera de ti y como por arte de magia tu percepción cambia. No pierdes nada intentándolo.

7. No des nada por supuesto.

Suponer es inventar, es mentirte a ti mismo, es querer ver lo que quieres ver y no necesariamente lo que es. Hacerte historias lo único que va a ocasionar es generarte sufrimiento, perturbaciones mentales como dirían los de mi clase de Budismo. Cuántas historias de amor conocen que terminaron, amistades que se perdieron, parejas que pudieron ser y no fueron, familias separadas, sólo porque fue más fácil suponer que preguntar, porque fue más fácil quedarse con un pedazo de la historia que escucharla completa. Como dice Miguel Ruiz. Si dudas, aclara. Si sospechas, pregunta. No te quedes con la incertidumbre, ni con una sola parte de la historia.

8. No te lo tomes personal

Muchas veces te vas a encontrar con gente que dice o hace cosas que te pueden hacer sentir mal, llorar o enfadar y lo más lógico es que nos enganchemos dándoles el poder para lastimarnos. Entender que todo lo que puedan decir o hacer, en realidad es una proyección de su propia realidad a mi me ha ayudado a no caer en su juego, a buscar ser en lo medida de lo posible compasiva con esas personas.

Al final, se trata de tener presente que sólo pueden afectarnos si nosotros se lo permitimos, nosotros les damos ese poder.

9. Suelta tus prejuicios

Esa predisposición a emitir juicios sin experiencia previa, alimentada por nuestras creencias sobre como son las cosas o deberían de ser, es la principal barrera para poder conocer gente nueva, para vivir nuevas experiencias, para ser tolerante, para ser respetuoso, para convivir y relacionarnos con los demás.

Dice Buda que los juicios son perturbaciones mentales, son nubes tormentosas que no permiten que nuestra mente esté en paz, en la medida que hagamos el ejercicio de ver a las demás personas como nuestra propia madre, es decir seres humanos, con sentimientos, con problemas, con deseos, sueños como nosotros, podremos sentir amor por ellos y podremos eliminar el velo que no nos permitía vernos como iguales.

10. Haz el bien, sin mirar a quién.

Y por último, pero no menos importante. Imagina que todas las personas que te rodean, las conozcas o no, son como pequeñas velas. Que tú tienes el poder de apagar o encender con tus acciones, con tus palabras. Este es un ejercicio que te aseguro hará que te sientas muy bien contigo mismo y que además tendrá un impacto positivo en las demás personas.

Un poco largo, pero esperó que sí llegaste hasta el final algo de lo aquí planteado te haya hecho sentido y lo practiques, nada me daría más gusto que conocer historias de éxito sobre estas reglas. Como siempre, MUCHAS GRACIAS por leerme.

Si les interesa saber más sobre los libros de Don Miguel Ruiz “Los 4 Acuerdos” o “El quinto Acuerdo” acá va un link donde los pueden descargar gratis:

Los Cuatro Acuerdos: http://www.nuevagaia.com/ebooks/Los_4_Acuerdos_Miguel_Ruiz.pdf

Acá va un documental sobre Masaru Emoto y el poder de las palabras en el agua.

Happines

¿QUÉ HAY DE MALO EN SER FELIZ?

Happines

Esta es sin duda una de las preguntas que llevo haciéndome desde mi adolescencia ante la reacción de la gente hacia las personas que nos gusta ver la vida desde el vaso semi lleno.

Aún recuerdo aquella vez que un amigo que hace mucho no veo me dijo – No puede ser que siempre sonrías, no es normal – Yo no supe qué contestarle, sólo sonreí y le dije por qué no – Y en ese momento me gané el apodo de “Sonrics”.

En otra ocasión, alguien más, aturdido por mis constantes detalles hacia mis compañeros de trabajo, en donde incluso había gente que no me quería y se burlaba de mis buenas intenciones. Me dijo muy serio – Yo creo que no te quieres y buscas aceptación de las personas a través de los detalles. – Sin duda sus palabras fueron fuertes y por un momento me hizo dudar si lo hacía por ganarme la simpatía de las personas o simplemente era por el hecho de dar. Y concluí que no sabía si era bueno o malo, pero la respuesta ante tal juicio era – Me hace muy feliz tener detalles con la gente. Si los agradecen o no, ese ya no es mi problema. Se siente bien decírselo aunque ya hayan pasado varios años.

Que tal aquel atrevido que sin que se lo preguntara se ofreció a darme un consejo. El cambiarte a un nuevo empleo, te permite reinventarte. Quizá debas considerar esa opción y no ser tan… tu sabes como. Hay gente que no valora esos esfuerzos extras, si me explico no?.

Y el último para no aburrirlos pero que para mi fue definitivo, fue cuando me fui a vivir a Madrid y mi único contacto con México era a través de redes sociales. Un día una persona brillante, muy racional, cero emotivo, me escribió en mi muro. Manifestando cuan molesto era enterarse de que estaba en Europa, que ya todos lo sabían y que no era necesario que mostrara lo bien que me la estaba pasando. A lo que contesté, si te molesta tanto bloqueame o borrame de Facebook. No lo hizo, lo hice yo.

Y podría enlistar un sin fin de opiniones y juicios que a lo largo de mi vida me han hecho cuestionármelo: ¿qué hay de malo en ser feliz o al menos intentarlo?, ¿qué hay de malo sonreír y tratar de verle el lado bueno a la vida?, ¿qué hay de malo en compartir las alegrías, lo que te inspira, te motiva, te gusta o amas en lugar de las penas, los problemas y las quejas?. ¿por qué les causa tanta aversión que los demás sean felices?

Así que me propuse hacer el experimento y tratar de ser una persona más “real”, más “normal”, una persona que comparte su lado gris y se queja, es sarcástica, y hasta cierto punto en lugar de construir, destruye. Y utilicé como herramientas Facebook y Twitter.

El resultado fue asombroso. En twitter donde no necesariamente la gente te conoce y te siguen más por el contenido de tus tweets conseguí más followers posteando decretos y contenido inspirador que quejándome de las cosas que a diario me aquejaban. Y en Facebook, el fenómeno fue el mismo, encontré que cuando salía con algún post negativo, sin duda había quienes inmediatamente ponían Like, pero había otros que se tomaban el tiempo de escribirme  cosas como “espero que este momento pase pronto” o  “en dónde quedó esa persona positiva que conozco, ánimo”.

Incluso tuve a un gran maestro que un día se acercó a mi a decirme que notaba que había mucha negatividad en mis tweets y que le preocupaba. Sin duda para mi es un desahogo hablar de las cosas que me preocupan, me ponen tristes, me enojan o incluso criticar a los demás etc. Pero me di cuenta de que esa no es mi naturaleza, que si caí en el juego de ser como todo el mundo es y quiere que seas, nunca encuentras paz en tu corazón.

Y entonces 15 años después, en pleno inicio de año, me pareció importante compartirles a qué conclusión llegué con todo esto. Existen varias razones por las cuales las personas no pueden ver, estar, escuchar, saber de alguien que es feliz.

1. COMPETENCIA. Instintivamente los seres humanos tendemos a compararnos; siempre estamos midiendo nuestros éxitos o fracasos en relación a los otros. Y en esa escala de “valores” es mejor que nosotros saquemos ventaja sobre el otro. Lo cual personalmente me parece patético. Vida solo hay una y desperdiciarla poniendo tanta atención en los éxitos y fracasos de los demás para definir tu felicidad es sin duda una pérdida de tiempo.

2. AMANTES DEL DRAMA. Recientemente CNN en Español publicó un artículo sobre estudios realizados al cerebro que comprueban que existen personas con una tendencia al pesimismo y otro a ser positivos. Incluso indican que antes se creía que era imposible cambiarlo, pero ahora se ha descubierto que hay forma de que una persona cambie su cognición pesimista. Por lo que es importante  “no tomárselo personal”, simplemente aceptas que hay diversas formas de ver un mismo objeto y que todas son válidas, mientras el respeto sea quién impere, claro está.

3. EDUCACIÓN/CULTURA. A muchos nos enseñaron a que la felicidad es el producto de la acumulación de diversas cosas: tener una carrera, un coche, una casa, un novio (a) según sea el caso, casarte y entonces ahí viene la felicidad. Como diría Matthieu Ricard, el hombre más feliz del mundo, ese es el gran problema de muchos seres humanos; para ser felices nos enseñan a que debemos tener todas esas cosas y si una falta entonces no se puede ser feliz. Cuando desde mi perspectiva es al revés, mientras menos apego le tengas a las cosas o personas más real es tu felicidad porque no depende de nadie más que de ti.

Con lo que me quedo es con la claridad de que mi objetivo de todos los días es ser feliz incondicionalmente, es decir que esta no dependa de nada, ni de nadie. Algunas veces lo logro y otras no, pero ese es mi propósito de vida. Lo que los demás opinen, sientan o digan, no es mi problema, ni me ocupa, ni preocupa. Yo, como mucho otros decidimos brindarle al mundo una sonrisa, un detalle, una frase, cualquier cosa que sirva de motivación, de inspiración, de apoyo, de alegría. Siendo negativa y quejándome, no me sentí bien, no tuve paz mental y sobre todo perdí tiempo en otros que pude haberme dedicado a mi.

Para finalizar me gustaría dejarlos con esto que algún maestro le dijo a un buen hombre (es un texto que encontré en la red) que sin duda fue la mejor respuesta.

“La naturaleza del escorpión es picar, la mía es ayudar y su naturaleza no va a cambiar la mía”.“No cambie su naturaleza, si alguien hace algo “malo”, sólo tome precauciones.

Les comparto el link de CNN en Español por si les interesa leer más sobre el artículo del cerebro pesimista. http://mexico.cnn.com/salud/2012/07/08/el-cerebro-pesimista-puede-ser-modificado-hacia-el-optimismo

HASTA LA PRÓXIMA…

YA NO LA AMO, PERO SIGO CON ELLA

Acción poética¿PORQUÉ A ELLOS LES CUESTA TANTO DECIR ADIÓS? 

Hace un par de días hablando con una amiga, me contaba que una vez más su ex novio había vuelto a aparecer. Ella indignada seguía sin entender porqué si él había decidido casarse y ahora tener un hijo, insistía en buscarla. Lo mas fuerte de la revelación era que él no estaba siendo feliz en esa relación y cuando ella le sugería tomar cartas en el asunto. Él contestaba, no puedo, no quiero que mi hijo sufra nuestra separación. Hubo un profundo silencio y después continuamos poniéndonos al corriente de nuestras vidas.

Sin embargo, este tema se quedó rendereando en mi cabeza. No pude evitar comparar la situación del ex de mi amiga, con la experiencia de algunos amigos que motivados por un “amor ciego”, porque ya llevan mucho tiempo, sienten que se les va el tren o por la calentura de la edad, tomaron una decisión de impulso y hoy están inmersos en relaciones que no los hacen felices.

Más allá de que también existen muchas mujeres en estas circunstancias, en esta ocasión hablaremos de por qué a los hombres les cuesta tanto decir adiós. Y como siempre digo, no podemos generalizar, pero existen ciertos comportamientos compartidos que observo y a partir de ahí surge mi teoría.

Lo primero que pensé es ¿será que sus parejas saben que ellos no se la están pasando bien?, ¿será que ya hablaron del tema con ellas?. Mi sexto sentido me dice que puede ser que ellas lo intuyan y hayan tratado de enfrentar el problema buscando hablar con ellos de sus sentimientos e incluso buscar soluciones. Sin embargo, dudo mucho que ellos hayan podido hablar claramente de lo que les está sucediendo. De acuerdo a Eric Fleming, psiquiatra y consejero de parejas “Cuando hay problemas en una relación, para el cerebro de la mujer es muy evidente y tan obvio como un gran letrero luminoso. Sin embargo, el hombre no tiene la menor idea de lo que va a dejar. Por lo tanto no esta preparado.”

Así pues, el hecho de que los hombres sean más racionales que las mujeres y les cueste expresar lo que sienten hace que enmascaren el dolor. “Los investigadores dicen que al hombre de la nueva era, que empieza a apreciar las ventajas de una relación comprometida, se les hace mas difícil manejar sus sentimientos al termino de una relación”.

Entonces nos encontramos con que los hombres siguen sin saben como lidiar con sus emociones, ni con el cómo expresarlas, puede que incluso muchos, no sepan qué están sintiendo, ni por qué. Por otro lado, la creencia de que los hombres deben ser fuertes, hace que no se quieran mostrar vulnerables, ni que la están pasando mal. Y si a eso le sumamos que no son tan comunicativos como lo somos nosotras, que tan pronto tenemos un problema corremos a refugiarnos con nuestras amigas, el tema se complica. “Las investigaciones indican que los hombres dependen de las relaciones amorosas para intimar emocionalmente y obtener apoyo social”, así que es probable que no le cuente a sus amigos cómo se siente y si lo hace es probable que el amigo no sepa qué consejo darle, no necesariamente son temas que les guste hablar por aquello de recordar viejas heridas.

¿Por qué les cuesta decir adiós a una relación?

* Por culpa. Sienten que no pueden dejar la relación porque ya le han hecho invertir demasiado tiempo a su pareja, porque existen hijos de por medio, porque ella depende económicamente de él o vice versa, porque ya han llegado demasiado lejos (pedir matrimonio), por que le importa lo que va a decir la gente…

* Por miedo al fracaso. Muchos hombres acceden a ir a terapia de pareja, aún sabiendo que ya no hay mucho que hacer, porque no quieren que su relación muestre que fallaron. Le huyen al título de divorciado o a tener que dar explicaciones de por qué las cosas no funcionaron.

* Odian empezar de nuevo. Aquí si aplica el “más vale malo conocido, que bueno por conocer”, de por sí es difícil que un hombre se enamore, ya que lo hizo y mostró su lado más vulnerable es más fácil para él resignarse a convivir con alguien que no lo hace del todo feliz, a volver a empezar de cero con alguien que no sabe si le resultará.

*Apego emocional. Saben que no son felices, pero no pueden dejar a la mujer que tienen a su lado, porque ella está cumpliendo el rol de madre. Los protege, los cuida, los alimenta emocionalmente y temen dejar de tener esa contención.

* No quieren que sus hijos sufran lo que ellos experimentaron con la separación de sus padres

* Les preocupa mucho el qué dirán

Y está bien si de pronto dudan en tomar la decisión de terminar, sobre todo cuando se juraron amor eterno, creían haber encontrado a “la indicada”, o hay hijos de por medio; pero la realidad es que no están siendo felices, ni dejando que la otra persona lo sea al lado de alguien más.

Pareciera que de pronto se les olvida que vida sólo hay una, que no venimos a este mundo a sufrir y que lo único que ganan al “sacrificarse” es amargura y frustración.

El tema de fondo, sigue siendo la educación que reciben desde que son niños,se les enseña a no llorar, a no expresarse, a ser fuertes, duros y a aguantarse. La vulnerabilidad no existe para ellos. Nadie les explica que evadir las emociones a la larga les traerá muchos problemas, sufrimiento e incluso enfermedades.

¿Qué deben aprender los hombres?

A dejar fluir sus emociones, a escuchar su cuerpo, a entender qué es lo que están sintiendo y sobre todo a expresar lo que les está pasando. A confiar en los demás y darse cuenta que mostrarse vulnerables no los hace menos, los hace humanos.

Cada día se vuelve más importante el darnos un tiempo para ir hacia dentro y conocernos mejor, entender qué queremos y qué no en todos los aspectos de la vida, pero sobre todo en una relación. Empezando por dejar de tener tantas expectativas de lo que debería ser una pareja. Se trata de comenzar a ser honestos con nosotros mismos. Mientras más verdaderos seamos, menos sufrimiento habrá en nuestras vidas.

Tendencia: “Cougars” y la crisis del hombre en los 30’s

Hace ya varios meses que vengo observando esta tendencia en México. (De hecho no están para saberlo, ni yo para contarlo, pero este post lleva en la carpeta de “borradores” desde el año pasado).

Todo comenzó como un chisme.  Típico que vas a cenar con tus amigas y de pronto sale a la plática esa amiga que todas conocen pero que no es tan cercana. Tiene más de 30, llevaba mucho tiempo sin tener pareja y de un momento a otro  está enamorada, feliz y radiante. Nadie sabe en dónde lo conoció, ni quién es, qué hace (llega una edad en la que los círculos de amigos comienzan a ser insuficientes para conocer buenos partidos).

En fin, no se sabe mucho del muchacho en cuestión, salvo su edad; y entonces la mesa se divide. Están las que se alegran de que su amiga al fin haya encontrado un hombre que la haga feliz (es una señal de que hay esperanza para ellas) y las que subestiman la relación condenándola al fracaso, antes si quiera de conocer al susodicho.

La realidad es que cada día conozco más historias como esta y entonces la pregunta obligada es ¿qué nos está pasando?, ¿qué tienen los hombres más jóvenes que nos atraen tanto? ¿por qué nos causa tanto conflicto aceptar que nos enamoramos de alguien más joven? ¿por qué vemos esas relaciones como algo pasajero? ¿por qué nos cuesta creer en esas relaciones como algo para toda la vida?…

Hablando del tema con mis amigas, ellas me decían que sentían que los hombres de su edad o un poco más grandes le tenían miedo al compromiso, eran menos arriesgados, estaban más temerosos del rechazo, del fracaso; mientras que los más jóvenes no. Como si esto fuera un tema generacional en donde los hombres en los 30’s hubieran crecido muy inseguros y los de los 20’s tuvieran más claro qué quieren, cuándo y cómo. (Sin generalizar)

Por otro lado, podría ser que todo sea consecuencia del famoso síndrome de Peter Pan. Este síndrome que ataca tanto a hombres como a mujeres en los 30’s y que se caracteriza por no querer crecer y tener responsabilidades aún. Son personas que quieren seguir viviendo como en la universidad y eso hace que su actitud hacia diversos temas sea de cero compromiso.Esta podría ser una de las razones por las que las mujeres aceptan tener una relación con alguien más joven. Así se aseguran que no las obligarán a establecer ningún compromiso, podrán gozar la energía en el sexo y vivir diferentes experiencias que no pudieron vivir cuando tenían su edad.

Pero para qué nos desgastamos pensando en por qué las mujeres se fijan y aceptan tener una relación con alguien más joven. Sea el motivo que sea, hay que aplaudirles porque no se están dejando manipular por el sistema, las creencias preestablecidas de que el hombre debe ser mayor que la mujer, por aquello de que maduramos más rápido que ellos y otros tabúes.Tabúes que muchas veces hacen que las relaciones sean percibidas como pasajeras o peor aún que decidan mantenerse ahí pero sintiendo una terrible inseguridad, creyendo que en cualquier momento llegará una mujer más joven y esta será reemplazada por ya no tener la juventud, la belleza. Sólo porque la sociedad dice que la mujer no puede ser mayor que el hombre. Cuántas creencias y nosotros tan creídos caray.

Sin embargo, si es importante hablar de la falta de identidad que vive la generación de hombres en los 30’s, que básicamente está generando que los más jóvenes se vean más hábiles y conquisten a estas mujeres. Mujeres que dicho sea de paso, son completamente autosuficientes, independientes, inteligentes, tienen claro qué quieren, cómo y cuándo. Mientras que para los más jóvenes estos son atributos que admiran de una pareja, pareciera que a los mayores les asusta.

Digamos que la incertidumbre de no saber qué rol van a jugar dentro de la relación, les causa mucha inseguridad. Ya no son esos proveedores, ni tampoco necesitan que las protejan, de hecho puede ser que ellas terminen cubriendo mejor estos aspectos hacia ellos, y entonces ¿para qué necesitan a un hombre a su lado?.

Estos hombres tendrán que entender que las relaciones de pareja hoy en día, no se pueden basar sólo en si son proveedores, si son buenos en la cama o si son muy fuertes para protegernos. Lo que los más jóvenes hacen y muy bien, es entender que a pesar de que somos mujeres independientes y autosuficientes, queremos a un hombre a nuestro lado que nos escuche, que nos admire y al cual podamos admirar, con el que podamos conversar, reír, y compartir nuestra vida.

Desde mi perspectiva, la edad es lo menos importante, de lo importante. El amor, el compartir un fin en común, la comunicación, el respeto, la admiración, son lo que hacen que las relaciones perduren en el tiempo. Así que desmitifiquemos a “las cougars”. Todos merecemos ser felices y si es acompañados mejor.

Cortamos, y ahora qué hago conmigo?

Yo no sé que tengo, pero resulta ser que mi condición de soltera feliz, de observadora y buena escucha me ha dado el espectacular puesto entre amigos y familiares de: pañuelo de lágrimas. Gracias! sé que es un puesto que me merezco y que dicho sea de paso desempeño muy bien.

Pero más allá de que me sienta halagada de que la gente me busque para contarme lo que le pasa, bueno o malo. Hoy quiero hacer una reflexión sobre todos aquellos personajes que sólo me buscan cuando se pelean o truenan. (Seguro si me leen algunos cuantos, les quedará el saco jajaja… así que espero no se lo tomen personal, porque NO ES UNA QUEJA. Sólo reflexiono sobre los acontecimientos y lo que siento al respecto).

Y es que en este mundo abundan las relaciones viciadas y como ya hemos hablado del tema, el miedo a la soledad hace que la gente prefiera sufrir que afrontar.

Puedo ejemplificar con varias historias lo que digo, el problema está en que muchas personas cuando se enamoran se ciegan y de pronto convierten su relación en el centro de su vida. Se vuelven tan dependientes el uno del otro que de pronto esas cosas que disfrutabas hacer solo para ti, las abandonas, o sólo las vuelves a hacer si estas en pareja. Y eso no es todo, hay casos más graves, en donde buscando agradar o por evitarte conflictos comienzas a no decir las cosas, cambias y te conviertes en alguien que hasta tu desconoces, que obviamente no te hace feliz. Y para variar, dedicas  todo tu tiempo y atención a esa persona que te olvidas de lo que te gusta, de tus sueños y hasta de los amigos.

Y qué pasa? que termina por tronar la cosa. Por qué? porque de esa persona de la que se enamoraron al principio, ya no queda nada. Se pierde la admiración y por ende el amor.

Uno como amigo se da cuenta cuando las cosas no están fluyendo y algunos como yo, que no nos mordemos la lengua, les decimos las cosas como son (a veces me dan ganas de cachetearlos para que reaccionen) pero OBVIAMENTE el “amor” (rutina) no permite que vean esas señales y al final nos toca la difícil tarea de ayudar a reconstruir ese corazón destrozado.

Y entonces de no buscarnos ni llamarnos en meses, nos volvemos su número frecuente. Pareciera que redescubrieron el twitter y el Facebook porque se la pasan twitteando todo lo que hacen y posteando canciones, dándole “like” a las fotos de tu viaje del año pasado. Su wall parece el de un socialité en donde todos los días tiene eventos y sube fotos aparentando estar pasándola muy bien.

Y es aquí donde me veo en la penosa necesidad de citar lo que hace poco alguien me dijo “lo más difícil de estar sin él, es que no sé cómo pasar el tiempo” y si, esto es lo que me tiene escribiendo hoy.

Me pareció el argumento más estúpido de la historia, pero también el más sincero y verdadero. Aún recuerdo hace no mucho cuando en ningún lado me sentía a gusto sólo porque él no estaba y esa sensación de mirarte al espejo y no saber ni quién eres, ni qué quieres.

Y si, ahora que lo reflexiono un poco más, debo decir que aquel argumento me hizo enojar mucho, porque yo estaba viendo todo el potencial, mientras que ella estaba viendo ese: si se va, qué haré conmigo?

Cada que iniciamos una relación, tendrían que recordarnos que corremos el riesgo de perdernos y que probablemente cuando nos recuperemos no volveremos a ser nunca lo que fuimos. Y que cada quién corra el riesgo.

Al final, creo que las relaciones que triunfan son aquellas en las que ambos se aceptan como son y se dirigen hacia el mismo camino; pero mientras se encuentra a ese compañero de viaje uno tiene que aprender a perderse muchas veces en el laberinto. Y como amigos, sólo podemos estar ahí por si se pierde o encuentra el camino.

Volví para no irme

Hace unos días salí a comer con un amigo y me hizo darme cuenta de que estaba olvidando hacer todas esas cosas que me hacían muy feliz por enfocarme en el trabajo y en cosas de la vida que yo definitivamente no podía controlar.

Así que heme aquí de nuevo, con mis teorías, mis análisis, mis preguntas y mis respuestas. Un poco más madura, un poco más curiosa, tal vez un tanto menos miedosa  de lo que la gente pueda pensar sobre lo que escribo, sobre si se identifican o no.

Al final, el arte de escribir más allá de que haya alguien del otro lado que lo lea; es un ejercicio de conversación, desahogo con uno mismo.